Confirman primer caso de gusano barrenador y activan cerco sanitario
Rubén González Villarreal, Director de Desarrollo Rural de Nuevo Laredo, confirmó la aparición del primer caso positivo de este parásito en el municipio, lo que ha encendido las alertas y activado un protocolo para evitar se propague.
El hallazgo se registró el pasado 24 de junio en um rancho ubicado a la altura del kilómetro 24 de la carretera Laredo-Anáhuac. El caso se detectó en un becerro joven tras haber sido descornado; la herida no cerró por completo, lo que fue aprovechado por la mosca para depositar sus huevecillos.
"Es algo que no habríamos querido escuchar, pero la realidad de las cosas es que tenía que llegar. Nos llegó el pasado 24 de junio", lamentó el funcionario.
Ante la contingencia, González Villarreal explicó que tanto México como Estados Unidos han implementado restricciones severas a la importación y exportación de ganado en pie, afectando no solo a bovinos, sino también a equinos (caballos) y otros animales vivos.
Esta medida de reciprocidad surge luego de que en semanas anteriores se reportaran brotes en el lado estadounidense, específicamente en el estado de Texas, cerca de la zona de Acuña.
Para contener la propagación, personal de la Organización Internacional Regional de Sanidad Animal (OIRSA) arribó desde Ciudad Victoria para aplicar los protocolos correspondientes.
Entre las medidas más estrictas se encuentra el establecimiento de un cerco sanitario en un radio de 20 kilómetros a la redonda del rancho afectado.
Las acciones obligatorias incluyen la inspección obligatoria a todos los ganaderos dentro de este perímetro quienes juntaron a sus animales para que personal de OIRSA realice revisiones minuciosas.
El director enfatizó que el éxito de la contención depende de la total cooperación de los productores locales.
Afortunadamente, tras revisar cerca de 100 cabezas de ganado en el predio afectado, el resto de los animales dio negativo al parásito.
González Villarreal aclaró que los animales afectados no se sacrifican. El protocolo consiste en aplicar medicamentos específicos para matar las larvas dentro de la herida, limpiar minuciosamente la zona y posteriormente utilizar productos cicatrizantes y repelentes para evitar que más moscas se acerquen.